Odio a mis neuronas y sus sinapsis, que consiguen ver donde no hay, mediante egocéntricos mecanismos, perpetuando sentimientos que no llevan a ninguna parte. Odio verme identificada en lugares ajenos sin tener certeza de que así es, de que estoy ahí, de que soy yo. Siento, padezco, no soy un juguete, por mucho que divierta, inspire o entretenga. Odio las medias tintas y las utopías inventadas, complicar lo sencillo y simplificar lo difícil, odio la exigua claridad manufacturada de la nada. Me duele ser víctima de un neuroticismo alimentado, quiero ser libre emocional, no obstante, está claro, a todos nos gusta jugar, pero me estoy empezando a quemar con este fuego... Ruego tregua o desenlace...
Clara Ávila Peña: “Estamos cansadas de una guerra que no es nuestra”
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A diez años de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia, la activista
feminista del pueblo indígena nasa denuncia el aumento de violencias en su
territori...
Hace 5 días



AMÉN!!!!
ResponderEliminarBien me alegro de que te unas a mi grito ahogado, y bien sé que a ti también te hace falta. Ánimo
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