Ya apenas recordaba las crudas lágrimas.
Sólo las crudas, esas que desgarran,
que carcomen y arden,
que chillan y escupen.
Las que te derrumban,
las que te destruyen,
las que te renuevan.
Van ligadas siempre sin excepción
a las heridas abiertas rociadas
con alcohol puro,
a corazones machacados en el mortero,
a la mentira, al cinismo,
a la crueldad, a la injusticia.
Anoréxicas, abúlicas, anhedónicas...
pero nunca mortales.
Eva
El mito del violador nocturno perpetúa el terror sexual
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El perfil de agresor sexual fuera de la pareja más común no es un
encapuchado. Dos de cada tres de estas agresiones las comete un amigo o
conocido; una d...
Hace 6 días


U_U
ResponderEliminarDebo reconocer que me ha impresionado muchísimo, encontrar personas con una mentalidad tan variada y tan repleta de absoluta dinamita. Estaré atento a tu blog. Un saludo.
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