Media España envuelta en inclemente temporal: El mundo comenzaba a acoger tu despedida, entre la luminosidad de la blancura nívea y la severidad inexpugnable del frío. Tu piel seguía siendo suave y cálida. La vida y la muerte separadas por un insidioso aparato dispensador de morfina. Tus ojos verdes, tu mirada amable. No te dejan abrirlos más. Aprieto tu manita y siento que me escuchas. Te digo por primera vez que te quiero, y aunque sé que las palabras no dicen nada nuevo, las lágrimas me llenan. Y me vacían. Te vas despacio, como si quisieras agotar hasta la última sensación, el último respiro, los últimos besos. Te llamo jabata, pero eres mucho más. Y te llevo conmigo hasta al último destino.
Berta Cáceres, del crimen prevenible y tolerado por el Estado a la siembra
de su lucha
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Un exhaustivo informe auspiciado por Corte Interamericana de Derechos
Humanos concluye que el asesinato de la defensora hondureña se produjo en
un “conte...
Hace 20 horas




Gran canción ^^
ResponderEliminarDe acuerdo, pero lo más grande de este post no es esa canción perfecta, es la persona a la que está dedicado
ResponderEliminarcon este post me entra el catéter en la carne de tu dolor y, a la vez, me inundas de belleza. gracias.
ResponderEliminarGracias a ti por sentirlo, por dejar que traspase algo más allá de la pantalla, y por tus palabras-bálsamo
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