Odio a mis neuronas y sus sinapsis, que consiguen ver donde no hay, mediante egocéntricos mecanismos, perpetuando sentimientos que no llevan a ninguna parte. Odio verme identificada en lugares ajenos sin tener certeza de que así es, de que estoy ahí, de que soy yo. Siento, padezco, no soy un juguete, por mucho que divierta, inspire o entretenga. Odio las medias tintas y las utopías inventadas, complicar lo sencillo y simplificar lo difícil, odio la exigua claridad manufacturada de la nada. Me duele ser víctima de un neuroticismo alimentado, quiero ser libre emocional, no obstante, está claro, a todos nos gusta jugar, pero me estoy empezando a quemar con este fuego... Ruego tregua o desenlace...
“Lo que no pueda hacerle a ella, te lo voy a hacer a ti”: psicólogas y
trabajadoras sociales denuncian violencia machista contra ellas
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Las profesionales que trabajan protegiendo a víctimas de violencia machista
sufren amenazas, humillaciones y hasta acoso por parte de los agresores,
que ...
Hace 6 días




AMÉN!!!!
ResponderEliminarBien me alegro de que te unas a mi grito ahogado, y bien sé que a ti también te hace falta. Ánimo
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